El 'Tijeraleaks' sacude con fuerza amplios sectores de la sociedad.

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Los sorprendentes documentos que publicamos recientemente siguen causando un tsunami institucional, político y cultural.

En ellos, se revela la existencia de una organización, conocida como 'la Tijera', que impregnaba casi todos los estamentos políticos y privados con capacidad de influencia en nuestra sociedad. Mediante una red de los denominados 'acólitos', esta organización estaba llevando a cabo un minucioso plan para acaparar los recursos naturales y enriquecerse a toda costa.

Afortunadamente, la información desvelada es tan minuciosa que ha permitido desmantelar muchos de los siniestros planes de la Tijera. Uno de los más llamativos, el que tiene que ver con la creación de una 'nueva cultura' caracterizada por la exaltación de los valores más egoístas y cínicos, ha dado lugar a distintas iniciativas ciudadanas para detectar y denunciar síntomas de la implantación de esta cultura, y contrarrestarlos con propuestas basadas en la solidaridad y la cooperación.

Una de estas iniciativas es 'Nosotr@s decidimos cuál es el juego', en referencia al ya famoso lema de la Tijera ('Nosotros decidimos cuál es el juego, y es el juego de las sillas. No hay sillas para todos y la música está a punto de parar'), que ya han generado todo un listado de propuestas y de hecho están trabajando activamente en la realización de alguna de ellas. En una situación sin precedentes, están trabajando codo a codo con dirigentes políticos y representantes de distintos organismos internacionales (alguno de los cuales, no citaremos nombres aquí pero todos sabemos quiénes son, han reconocido haber sido 'acólitos' y encontrarse 'terriblemente perdidos' tras la desaparición de su referente conceptual).

Los 'acólitos', engañados

Este periódico ha podido entrevistar a algunas personas que se dejaron seducir por las falsas promesas de la Tijera. Ana (nombre ficticio) es una de ellas.
“Sin apenas darme cuenta, de verdad llegó un momento en el que me parecía normal y hasta beneficioso el plan para que desapareciera mucha gente de la faz de la tierra, y que ya puestos, mejor que no fuera yo. No pensaba con claridad, creía que era lo más lógico e inteligente. Jugaron con mi mente, manipularon mi miedo.
Cuando vi que yo era una más de las personas que ellos consideraban 'prescindibles' fue cuando me di cuenta del engaño. No podía imaginar que ellos estaban detrás de las mismas desgracias de las que supuestamente nos iban a salvar”.

Juan (otro nombre ficticio) es más colorista en sus expresiones: “Estos hijos de puta han estado manipulándome, aprovechando que tengo una familia y una inclinación natural a prosperar, para tenerme trabajando para ellos, gratis, cuando luego planeaban deshacerse de mí. He hecho cosas de las que no me siento orgulloso, pero he aprendido la lección”.

Centenares de personas se han personado ya ante la fiscalía para denunciar casos parecidos. Otros callan y viven su vergüenza en privado. Se hace evidente que la penetración de la Tijera fue lenta y prolongada en el tiempo, casi como una lluvia fina, de manera que fue calando en la cultura de muchas personas. Algunos se han dado cuenta de que, aunque nunca fueron 'acólitos', sí han estado defendiendo los valores de la Tijera, por pura influencia de las fuertes corrientes de opinión que esta trama consiguió generar.


Comentarios (0)|Esto es ficción, ¿podría ocurrir en 2013?